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Encontrarlas era
la parte fácil.

La distancia entre un informe y un sistema más seguro se mide en decisiones y en horas de alguien. Aquí es donde la mayoría de auditorías se acaban y donde nosotros seguimos: priorizando, explicando y acompañando a quien tiene que aplicar el cambio.

Cuándo tiene sentido

Cuándo necesitas ayuda para remediar.

  • Tienes un informe (nuestro o de otro proveedor) y nadie ha empezado a tocarlo.
  • Tu equipo entiende el hallazgo pero no está seguro de cuál es la corrección correcta.
  • Hay más hallazgos que capacidad y necesitas saber qué se queda para después.
  • La corrección afecta a la arquitectura y hace falta alguien que ya haya pasado por eso.
  • Nadie internamente tiene la seguridad como responsabilidad principal.

Qué recibes

  • Plan de remediación priorizado — qué se toca primero, por qué y con qué esfuerzo estimado.
  • Corrección concreta por hallazgo — no «validar la entrada», sino qué cambiar, dónde y con qué alternativa.
  • Acompañamiento técnico — canal abierto con tu equipo o con tu proveedor mientras aplican los cambios.
  • Revisión de la solución propuesta — antes de desplegar, para no descubrir en el retest que no valía.
  • Seguimiento del estado — cada hallazgo con su estado actualizado y su responsable.

Trabajamos con tu equipo, no en su lugar.

Quien mejor conoce tu código es tu gente. Nuestro papel es que no pierdan tiempo: qué es urgente, qué puede esperar, cuál es la corrección correcta y qué comprobar antes de dar algo por hecho. Cuando hace falta, hablamos directamente con tu proveedor de desarrollo o de infraestructura.

Detalle técnico: cómo priorizamos y qué revisamos
  • Priorización por riesgo real: severidad técnica, explotabilidad, exposición del activo y criticidad para el negocio.
  • Distinguimos mitigación de corrección. Un WAF delante de una inyección compra tiempo, no cierra el hallazgo.
  • Revisión de la corrección propuesta antes del despliegue: patrón usado, casos límite y efectos colaterales.
  • Detección de correcciones que abren un problema nuevo, un patrón mucho más frecuente de lo que parece.
  • Riesgo aceptado documentado: si algo no se va a corregir, queda escrito quién lo acepta y por qué.
  • Preparación específica para el retest: qué se ha cambiado, dónde y qué esperamos comprobar.
Después de corregir, hay que comprobarlo. La remediación no termina en el despliegue: termina cuando el retest confirma que el hallazgo está cerrado. Ver

¿Tienes un informe parado desde hace meses?

Es la situación más común que nos encontramos, y no es culpa de nadie. Cuéntanos qué contiene y te decimos por dónde empezaríamos.

Respondemos en menos de 24 horas laborables. Primera conversación sin coste y sin compromiso.